El Papa llama en Mongomo a construir un futuro de esperanza, justicia y bien común

Durante la homilía celebrada en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo, el Papa León XIV ha invitado al pueblo ecuatoguineano a permanecer fiel al Evangelio, trabajar por el bien común y ser protagonistas en la construcción de un futuro de esperanza para el país.

En una celebración marcada por la solemnidad y el mensaje pastoral, el Pontífice ha recordado que la Eucaristía es “Cristo, nuestra Pascua”, el Pan vivo que sostiene la fe y la vida de la Iglesia, subrayando el amor de Dios que sigue saliendo al encuentro de la humanidad.

El Papa ha agradecido también los 170 años de evangelización en Guinea Ecuatorial, reconociendo el trabajo de misioneros, sacerdotes, catequistas y laicos que han contribuido a la difusión del Evangelio y al acompañamiento del pueblo en su camino de fe.

En su mensaje, ha animado a los fieles a continuar esa misión, destacando que la Iglesia está llamada a ser testigo activo del Evangelio en la vida cotidiana, con compromiso, sacrificio y fidelidad.

El Santo Padre ha señalado que incluso en los momentos de dificultad y oscuridad, Dios sigue actuando y “hace brotar la buena semilla de su Reino”, invitando a confiar en su presencia y a mantener la esperanza.

Asimismo, ha reflexionado sobre las necesidades del país, afirmando que existe un “hambre de futuro”, entendido como un deseo profundo de justicia, paz y fraternidad. En este sentido, ha subrayado que ese futuro no debe esperarse pasivamente, sino construirse con responsabilidad compartida y compromiso social.

El Papa ha hecho un llamado directo a los bautizados a implicarse en la transformación de la sociedad, promoviendo el desarrollo integral, el respeto a la dignidad humana y la superación de las desigualdades, insistiendo en que el bien común debe estar por encima de los intereses particulares.
Finalmente, ha animado a los fieles a no tener miedo de anunciar el Evangelio y a ser constructores de un futuro de paz, reconciliación y esperanza, encomendando este camino a la intercesión de la Virgen María Inmaculada.

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