Más de 18 mil fieles llenan el Estadio de Malabo en la misa de clausura del Papa

La presencia de la imagen de Nuestra Señora de Bisila y la multitudinaria asistencia en el Estadio de Malabo han marcado una jornada sin precedentes en Guinea Ecuatorial, durante la misa de clausura presidida por el Papa León XIV.

Malabo ha sido escenario de una de las manifestaciones de fe más significativas de los últimos años. Desde primeras horas de este jueves 23 de abril, miles de fieles comenzaron a congregarse para participar en la solemne eucaristía presidida por el Papa León XIV, en el marco del cierre de su visita pastoral al país.

Uno de los elementos más simbólicos de la celebración ha sido la presencia, en el altar principal, de la imagen de Nuestra Señora de Bisila, figura profundamente arraigada en la identidad cultural y espiritual de Guinea Ecuatorial. Su inclusión en la liturgia papal no ha pasado desapercibida, al representar la conexión entre la tradición local y la fe católica.

De acuerdo con la tradición, en la región de Bisila, una epidemia causó la muerte de numerosos niños, generando gran preocupación entre la población. En ese contexto, habría aparecido una mujer con rasgos locales, dedicada a la preparación de remedios naturales que contribuyeron a curar a los enfermos. Con el tiempo, la comunidad comenzó a venerarla como protectora del pueblo. Esta devoción fue posteriormente integrada en el cristianismo con la llegada de los misioneros, hasta su reconocimiento oficial como patrona de Guinea Ecuatorial en 1986 por el Papa San Juan Pablo II.

La jornada ha transcurrido en un ambiente de profundo recogimiento, marcado por cantos, oraciones y muestras de devoción por parte de los asistentes, quienes han acompañado cada momento de la celebración con entusiasmo y respeto.

Pero más allá del simbolismo religioso, el dato que ha definido esta jornada ha sido el escenario que acogió la ceremonia. El Estadio de Malabo se convirtió en el epicentro de este acontecimiento histórico, al reunir por primera vez a más de 18 mil personas en una misa, superando su capacidad habitual y estableciendo un récord sin precedentes en el país.

La masiva afluencia de fieles desbordó todas las previsiones, consolidando al recinto como un espacio capaz de albergar eventos de gran magnitud.

Convertido en un punto de encuentro nacional, el estadio reunió a creyentes procedentes de distintos puntos del territorio, reflejando la dimensión social y espiritual de la visita papal.

La eucaristía, celebrada en este emblemático recinto de Malabo, no solo cierra la agenda del Pontífice en Guinea Ecuatorial, sino que deja una huella imborrable en la memoria colectiva, tanto por su significado religioso como por la histórica movilización que logró congregar.

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